Megaproyectos

AMENAZAS EN LA ALTA CUENCA DEL ÑUBLE

Actualmente nos encontramos con dos proyectos que pretenden intervenir el río Ñuble:
1. Central Ñuble de Pasada
Este proyecto “Central Ñuble de Pasada” o más conocida como “Hidroñuble” consiste en la construcción de una central hidroeléctrica de paso. Esto quiere decir que se represará el río (en la zona de El Caracol), donde el embalse de 30 hectáreas que se formará desaguará por la boca toma de un canal de aducción que permite el flujo de 100 mts3/s a lo largo de 16 km. Llegando al sector de Las Guardias, el agua canalizada alcanzará una diferencia de 150 metros respecto del lecho del río, y se dejará caer por unos tubos hasta la sala de máquinas ubicada a orillas del río. Este proyecto, a diferencia de las centrales de pasada consideradas ERNC (Energías Renovables No Convencionales), de hasta un máximo de 20 MW para entrar en esta categoría, está pensado para la generación de 136 MW. El flujo de agua que pasará por el río por los 25 km de lecho de sección afectada, será apenas del 8% del caudal actual. La energía eléctrica generada en la sala de máquinas será transportada por torres de alta tensión atravesando el valle para unirse al Sistema Interconectado Central (SIC).
Este proyecto se encuentra en estado de instalación de faenas para comenzar prontamente su construcción.
¿Por qué este proyecto representa una amenaza y desastre para la cuenca del río Ñuble?

En primer lugar el río prácticamente se secará en su sección comprendida entre los sectores de El Caracol y Las Guardias. Hablamos de 25 km de río, y con ello el ecosistema que lo circunda, que se verá afectado con una pérdida importante de su flora y fauna. Se verá interrumpido el flujo de nutrientes que bajan de la cordillera, así como el camino de los peces que suben por el río a desovar.

En segundo lugar, a lo largo de este tramo se encuentra la mayor concentración de emprendimientos turísticos, balnearios y campings, que la comuna posee. Al sacar el 92% del agua del río, estos lugares ¿seguirán siendo los mismos? ¿Cómo verán afectadas sus posibilidades de desarrollo turístico aquellos emprendedores?
Por último, cabe destacar que la sección afectada es centro de encuentro para el deporte en el río. No solo es bien visitada por los aficionados y amantes de la pesca, sino también por muchos turistas que vienen a buscar experiencias adrenalínicas en el desafío que es bajar el río en balsa o kayak. Tanto es así, que en palabras de un experto guía estadounidense con quien tuvimos el privilegio de conversar, “la sección afectada por la central, es una de las mejores a nivel mundial para el rafting y kayakismo”. ¿Será posible continuar realizando estas actividades deportivas con tan solo 8 mts3/s? ¿Vale la pena perder todo esto?

El canal de aducción corresponde a la parte del proyecto por la cual el agua es transportada con un mínimo de pendiente, para generar la diferencia de altura que crea la energía potencial. En este caso, hablamos de 16 km de largo por 20 metros de ancho de bosque nativo talado. Este canal genera una separación del ecosistema al constituir una barrera artificial para toda la fauna que transita entre valle y montaña. Los corredores biológicos naturales para el tránsito de especies, quedan truncados generando una desconexión entre la zona baja y alta del monte.

 

 

2. Embalse Punilla
Este proyecto público-privado consiste en la creación de un embalse por medio de la construcción de una mega-represa de 137 metros de altura en el sector La Punilla, a 40 km al oriente de San Fabián, y a 8 km río arriba de la boca toma de la Central de Pasada de Hidroñuble. El objetivo de este embalse, es por un lado la acumulación de agua para aumentar en 22.000 las hectáreas de riego de las comunas de San Carlos, Chillán, San Nicolás y otras de la zona del valle central. Por otro lado, pretende la generación de 94 MW energía eléctrica con una central que aprovechará la altura del muro de la represa. Cabe preguntarse: en épocas de sequía, ¿se privilegiará el agua para regadío o para generación de energía eléctrica? ¿Podría esto suponer un conflicto entre distintos intereses e interesados?
¿Por qué este proyecto representa una amenaza y desastre para la cuenca del río Ñuble?
Pérdida ecológica
La superficie del área de inundación comprende 1.700 hectáreas, de las cuales 700 son de bosque nativo. Se encuentran dentro de este territorio, valles profundos admirados por altas montañas, ecosistemas únicos como el humedal de la laguna de Chacayal, y es hábitat de una serie de especies de flora y fauna en peligro de extinción.

Pérdida cultural
En esta zona viven alrededor de 130 familias ubicadas en diferentes localidades. Ellas serán y están siendo expropiadas y relocalizadas. Representan el legado cultural de una forma de vida única. Con este proyecto amenazamos de extinción a esta vida de montaña que lleva su ritmo arriero al compás de las veranadas y la crianza de sus animales.

Pérdida y menoscabo al desarrollo turístico
Con la inundación de este embalse, un sinfín de atractivos turísticos, de trekkings y de rutas de escalada, quedarán sepultados y otros tantos sin posibilidad de acceso. Así mismo, el proyecto “paso fronterizo” de abrir una ruta automovilística hacia la localidad de Las Ovejas en Argentina, pasará al olvido, junto a la ilusión de los emprendedores turísticos que soñaron con las oportunidades que este camino ofrecía.

Cinco años de construcción
No nos es difícil imaginar lo que significa el proceso de construcción de un proyecto de estas características. Experiencias tenemos varias, las que nos enseñan con sus consecuencias. Tránsito de inmensas maquinarias, cargas pesadas y peligrosas, durante todo el día y toda la noche. La llegada de miles de trabajadores ejercerán gran presión a los servicios básicos de la comuna pensados para 1300 habitantes. Polución atmosférica, visual y auditiva permanente que enferma el cuerpo, y porque no decirlo, de los nervios también.

¿Qué nos dicen otras experiencias?
No nos apresuremos a sacar conclusiones aún, y echemos un vistazo a otros proyectos similares. Sin ir más lejos, el embalse de la laguna el Laja, multipropósito también, se encuentra con su central hidroeléctrica cerrada debido a la escaces de agua. La sequía de este embalse no fue exactamente la promesa para los regantes. Por otro lado, en el embalse Maule, encontramos un conflicto entre regantes y la empresa generadora de electricidad, ya que los regantes quieren acumular el agua del invierno para disponerla en verano, mientras que la generación eléctrica define sus aperturas en función del valor de mercado de la energía, conflictuándose con los intereses de los regantes. Los regantes reclaman que no se les entregan los derechos de agua que ellos adquirieron. Todo esto dado el bajo nivel de agua del embalse.

 

¿Se justifica entonces sentenciar a muerte a San Fabián y sus alrededores?
Si estos proyectos se llegan a ejecutar, aquí todos perdemos. Debemos detenernos un momento y ahondar en cuestionamientos más profundos al respecto.
La razón por la que hoy se prefieren proyectos de estas características por sobre otras alternativas para dar solución a la situación energética y de riego (energías renovables no convencionales y riego tecnificado) resultan ser de índole económica. Se argumenta un mayor costo de estas opciones alternativas. Es fundamental poner sobre la mesa la infinitud de costos por los que estos proyectos no se responsabilizan y que son asumidos por la comunidad, el ecosistema y en término último la humanidad completa. Pierde el huemul que ve amenazado su hábitat, junto a él la vizcacha y así otros tantos. Pierden los bosques prístinos y nativos con especies en críticos estados de conservación. Pierden las familias que sin opción son despojadas de sus tierras, sus modos de vida y sus historias. Pierden los emprendedores que con esfuerzo han levantado sus balnearios y campings. Perdemos todos la posibilidad de disfrutar y maravillarnos de un lugar de estas características. Pierden nuestras generaciones futuras al degradar de esta forma el medio ambiente. Todos perdemos. Todos estos costos no evaluados (o no evaluables) son los que hacen posible la factibilidad económica de estos proyectos. Podemos ampliar nuestra mirada y observar que vivimos en un mundo que hoy ofrece alternativas y debemos exigirlas.
Fundamental resulta plantear cuestionamientos más profundos aún. ¿Queremos aceptar como ciertas las premisas sobre las que todos estos proyectos se sostienen o justifican? Esto sugiere preguntarse por la veracidad de las necesidades que estos proyectos quieren satisfacer. Sin duda es un tema que da para mucho y no es nuestro objetivo en este momento. Pero dejaremos hecha la pregunta para el lector: ¿Qué tan reales son estas crisis energética y del agua que tanto sirven para justificar negocios gigantes e inmensas destrucciones? O planteándolo de otra manera, ¿desde qué perspectiva o paradigma particular surgen estas necesidades?, ¿podemos cambiarlo?, ¿estamos dispuestos?

 

MOVIMIENTO SOCIAL EN DEFENSA DEL RÍO ÑUBLE
La defensa del territorio nace de forma simultánea a la presentación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Embalse Punilla el año 2004, liderada por un grupo de profesionales jóvenes de los cuales varios eran parte del programa ChileBarrios. Se realizaron los primeros análisis a los documentos y se comenzó a trabajar con los “afectados directos”, gente cordillerana campesina con escaso entendimiento de procesos burocráticos y técnicos como son las evaluaciones ambientales. Este grupo de jóvenes, junto a otras entidades como CODEFF (Corporación Defensa Flora y Fauna) pusieron en evidencia parte de las insuficiencias de los estudios ambientales presentados, como por ejemplo la omisión de la presencia del huemul en el territorio y la pobreza de los análisis geológicos. La enorme cantidad de observaciones derivó en un largo proceso que culminó con la aprobación de la resolución de calificación ambiental (RCA) días antes de la modificación a la ley ambiental el año 2010. De forma paralela eran presentados los EIA de la “Central Ñuble de Pasada”, donde además de la participación del grupo de jóvenes ya mencionados, fundamental fue el trabajo realizado por los dirigentes de las juntas de vecinos del área de influencia del proyecto. De forma más expedita, y con menores deficiencias técnicas detectadas por los organismos competentes, se aprueba la RCA de este proyecto el año 2007.

Ambos proyectos ya aprobados entran en una prolongada fase de letargo que se extiende hasta el año 2013. Durante este periodo se trabaja en estrategias como plebiscitos, cambios en el Plan Regulador para definir áreas de conservación, y se intenta ampliar la difusión de la problemática del lugar vinculando y concientizando a la población urbana de San Fabián. Mientras, los proyectos eran dos fantasmas que yacían dormidos.

El año 2013 fue un año de cambios; la oposición a los proyectos se había debilitado el año anterior al no haberse obtenido resultados concretos de las iniciativas de plebiscito y modificación al Plan Regulador. Durante ese mismo año hubo cambio de administración municipal y en paralelo ocurre la llegada de varios jóvenes al pueblo, algunos oriundos retornados tras sus años de estudios universitarios y otros que llegaban a vivir a San Fabián en búsqueda de un lugar que fuese coherente con una nueva forma de vida, más sencilla en lo material pero muchísimo más rica en otros aspectos. Compartían estos jóvenes un especial cariño al territorio y una fuerte convicción de que el lugar debía protegerse a toda costa. Se reactiva así el trabajo con marchas en San Carlos, talleres explicativos y reuniones de planificación y diseño de estrategias. Todo esto se acelera aún más ante la publicación de los primeros decretos de expropiación de campesinos del sector La Punilla en Diciembre del año 2013. En paralelo el proyecto Central Ñuble de Pasada era vendido a la empresa eléctrica Puntilla Spa y se anunciaba el inicio de las obras.

El año 2014 se trató de un año de fortalecimiento profundo del trabajo de la organización. Se constituye formalmente el grupo como una “organización comunitaria funcional” bajo el nombre “Movimiento social en defensa del río Ñuble” y se desarrollan una serie de intervenciones: presencia constante en las marchas vinculadas a problemáticas ambientales, se levantan plataformas en las redes sociales, se recorren universidades presentando la temática, se participa en seminarios y foros de problemáticas ambientales, se gestionan y realizan reuniones con autoridades en distintos niveles, se trabaja intensamente en educación ambiental , etc.

Especial énfasis se puso en estudiar y comprender ambos proyectos y sus aspectos técnicos. De esto derivó la necesidad de estar “encima” velando para que la ejecución de estos fuese de forma concordante con los compromisos y obligaciones establecidas en sus respectivas resoluciones de calificación ambiental. Los resultados de este trabajo nos fueron sorprendiendo; las deficiencias irregularidades no han dejado de aparecer. Desde comienzos del año 2015 se comenzó a trabajar con un grupo de profesionales con vasta experiencia en temas ambientales (Patagonia Sin Represas), y se espera que de este trabajo en conjunto se logre el objetivo medular descrito en los estatutos de la organización: Conseguir la no concreción de los proyectos y proteger el territorio del río Ñuble para que su maravilla exista para el goce de nuestros hijos.
La invitación es más de fondo. Es a sumarse a una nueva forma de entender las relaciones, desde donde se reconoce la interdependencia de todos los seres que habitan un lugar y la dependencia de estos a su medio; desde donde se comprende que la conquista del verdadero bienestar y de la salud solo es posible desde un entorno amigable, fuerte y sano donde vivir.